martes, marzo 30, 2004
Antes de pedir otra ronda de cervezas, Carlos comete el error de contarnos sobre su abuela a la que le amputaron una pierna a causa de la diabetes. Cuando nos dice que sus tíos tienen una joyería donde guardan la pierna amputada, le preguntamos si la usan para medir los anillos de los pies o las pulseras al tobillo. Desternillamos de risa y Carlos se persigna y pide perdón a lapiernamputadadelabuelaqueyastánelcielo.
Aclara que lo que tienen sus tíos en la joyería es la urna con las cenizas de la pierna, porque no saben qué hacer con ellas... "y están esperando completar el juego", decimos malintencionados. A Efrén se le ocurre que el abuelo de Carlos, ya finado, está abrazado a la pierna esperando a que suba lo demás, quejándose de la pésima trasmisión de datos, porque todo le va llegando en partes. Y Carlos se sigue persignando y pidiéndole perdón a la pierna-abuela.
c c |11:03 a.m.
El periodista Roberto Javier Mora, director del diario El Mañana de Nuevo Laredo, llegaba la madrugada del pasado 20 de marzo a su casa. Bajó de su auto y una persona se le acercó con una navaja de doble hoja, de unos 12 centímetros de largo con la que le asestó 13 puñaladas por delante y 13 por detrás. Una de ellas prácticamente le partió el corazón por la mitad. Tenía 44 años.
c c |11:01 a.m.
jueves, marzo 25, 2004
Mi e-mail va con el fin de dar las gracias a todas aquellas personas que aportan su dinero con el fin de comprar tranquilizantes y anestesicos para las eutanasias de los antirrabicos y las de la calle.
No se imaginan lo importante que esto es, por ejemplo hoy por la noche nos reportaron a un perrito que empujaron al arroyo del Topo Chico mi esposo y yo no pudimos esperar hasta mañana para ir a rescatarlo, el rescate se llevo a cabo gracias a 3 personas que nos ayudaron a sacarlo del arroyo fue en a la altura de la Iglesia Del Espiritu Santo en la Colonia Anahuac.
No encontrabamos por donde bajar y la bajada era como de 15 metros gracias a que andaba gente de servicios primarios haciendo limpieza en esa calle tuvimos la ayuda necesaria, lo dificil era subir al perrito por que estaba grande, lo bueno es que hicimos un buen equipo con ellos bajamos a tranquilizar y anestesiar al perrito y ellos nos lo sacaron del arroyo.
Lamentablemente el perrito estaba muy mal tenía varias fracturas y hemorragía interna lo mejor fue dormirlo. Sin sus aportaciones para los anestesicos esto no sería posible imaginen al perrito agonizar días en el arroyo si es que la corriente no subia con las lluvias y lo arrastraba, este es solo un ejemplo de los reportes que recibimos a diario por favor no dejen de dar sus donativos para esta causa mil gracias.
Atte: Isabel Smith de Elizondo.
Prodefensa Animal A.C.
Plutarco Elias Calles # 307,
Col. Tampiquito,
Garza García N.L., México
Oficina 84 78 05 66 Albergue 82 66 05 13
c c |12:18 p.m.
Anoche Facundo entrevista a dos ladrones de autos y transeúntes. Las espaldas hacia la cámara, las caras cubiertas con la ropa y las voces distorsionadas. Palabras más, palabras menos:
=Si me asaltan y me pongo buena onda, ¿me dejan ir?
-Sí, claro.
=¿Y si les pido que me dejen el celular o mi computadora para mis cosas o mi trabajo?
-Noo, pues ¿qué pasó?
=¿Ni para el camión?
-¡Pcht! Que se vayan como puedan.
=¿Le han disparado a alguien?
-Síiii.
=¿Han matado a alguien?
-No, nomás lesionamos... Claro que si se murieron después pues no es mi bronca.
=¿Se persignan antes de hacer su primer asalto del día?
-Claro. Es un trabajo... Ellos van al suyo y yo estoy haciendo el mío.
=¿Es fácil su trabajo en este país?
-Pos sí, la gente no va a denunciar por miedo y nos llevan al bote pero como no hay quien denuncie, salimos luego luego.
-Además, si vas con dinero es facilito. Le das una lana a los custodios para que te laven la ropa, la celda y para que no te hagan bajar a pasar lista, y te la pasas tirado ahí echando la hueva.
=¿Cómo en un hotel?
-Andale.
Y esta mañana Hugo llegó con ojeras. Me cuenta que anoche, camino a su casa, se detuvo en un alto. Justo al auto de enfrente, un Stratus nuevo, se acercó un tipo con un arma y apuntó a la cabeza de la conductora. Le pidió que abriera la puerta y le diera la bolsa, el celular y la carátula del estéreo. Hugo temblaba en su Golf. Después, el tipo guardó el arma y caminó muy campante entre los autos, con la bolsa, el celular, el estéreo y la pistola.
Hugo está todavía choqueado, siente mucho cansancio y ya está buscando nueva ruta para volver por las noches a su casa.
c c |12:08 p.m.
El bombero subió al cuarto piso de un edificio en la colonia Del Valle que se quemaba, para rescatar a un par de gatitas que estaban atrapadas. Sujetó a la primera, pero al extender el brazo para atrapar a la segunda, la gatita saltó por el balcón. Se quedó quieta mucho tiempo, sangrando por su hociquito, mientras los vecinos la miraban, hasta que llegó un joven que la puso en una jaula y la llevó al veterinario. Se hirió la quijada.
"Tiene las pupilas dilatadas, eso indica que todavía está espantada, e incluso sigue oliendo a humo, es probable que imagine que aún sigue en el lugar del incendio. Es casi un milagro que se haya salvado", aseguró el veterinario Ortiz a Reforma.

c c |11:22 a.m.
Alejandrina tenía 35 años y una hija de 16, Carmen. Alejandrina denunció a su pareja, Miguel Angel, porque la maltrataba y la amenazaba. Alejandrina regresaba a su casa con Carmen después de hacer ejercicio cuando se topó con Miguel Angel, quien intentaba regalarle 6 rosas blancas para reconciliarse. Alejandrina tomó las flores y las arrojó en medio de la calle, en la colonia Jalalpa. Alejandrina cayó muerta a causa del disparo que Miguel Angel le dio a quemarropa en la cabeza con un arma .38. Carmen intentó defender a su mamá, pero él le disparó al tórax. Miguel Angel se dio un tiro por la boca mientras Carmen se convulsionaba.
c c |11:05 a.m.
viernes, marzo 19, 2004
Minerva encontró en la recámara de su mamá unas bolitas moradas, parecidas a los dulces de moritas. Tomó un tanto y lo llevó a su escuela, en Pachuca. Compartió los dulces con su amiga Esmeralda, que tenía los mismos 7 años que ella. Minerva se intoxicó severamente, pero Esmeralda murió poco después de ingresar al hospital, víctima del veneno para hormigas que comió pensando que eran moritas.
c c |11:14 a.m.
miércoles, marzo 17, 2004
Una camioneta de valores se estacionó en el carril de contraflujo del trolebús, en la colonia Santa Anita. El conductor del trole trata de esquivarla y choca de frente con un VW Golf que era conducido por un hombre de 40 años. Más de una hora tardaron los bomberos en liberar el cadáver de Ricardo, prensado como estaba entre el frente de su auto y el del trolebús.
c c |9:18 a.m.
Irene fabrica muñecas de tela para ayudarle a su esposo Luis Rafael, que es epiléptico y trabaja como cómico y payaso. Hace unos años le diagnosticaron cataratas a Irene. Llevaba 2 operaciones en el Hospital de la Luz. El lunes pasado la pareja fue al banco a retirar sus ahorros, 17 mil pesos con los que pagarían su tercera operación. Tomaron un taxi y al llegar a su casa, un auto rojo se detuvo detrás de ellos. Un hombre descendió, se acercó a Luis Rafael, le quitó el dinero y le disparó cuatro veces en la pierna con una 9 milímetros, lo golpeó en la cabeza y lo dejó ahí, herido e inconsciente.
c c |9:11 a.m.
lunes, marzo 15, 2004
Ayer estuve con Camila por la tarde. Se la pasa brincoteando, besuqueando, corriendo, exigiendo caricias. Levanta las orejotas cuando escucha y es el doble de tamaño que cuando la entregamos. Apenas Marina abre la puerta y ahí va Camila al patio con ágiles zancadas, toda feliz, toda llena de vida, tan loca, tan linda. Marina ahora tiene que buscar nuevo departamento porque no le rentarán más el que ocupa en la Narvarte, y no ha encontrado uno todavía donde la acepten con Camila.
c c |8:58 a.m.
miércoles, marzo 03, 2004
Un albergue en Monterrey informa en su reporte mensual:
"A continuación les presento las fotos de un perrito que nos sorprendió por su valor y sus ganas de vivir, llevaba dos meses atropellado, con sus patas traseras desechas, sin embargo se arrastraba por las calles e incluso corría, su rehabilitación no hubiera sido completa, así que se tomó la decisión de dormirlo, al menos para no arriesgarlo a más sufrimiento".

c c |2:13 p.m.
En el microbus esta mañana, una chica muy delgadita, el cabello ralito sujeto en una cola, le cuenta sonriendo a dos señoras que acaba de conocer: que es temprano todavía para ella, que va a La Raza a una "quimio", que es de un pueblo muy cercano a Tepic, en Nayarit. Comenzó a tener problemas para respirar y una agitación constante al hablar, así que un médico de Tepic le realizó varios análisis, pero no supo qué tenía. Su tía, que vive acá, le sugirió que viniera a revisarse a la capital. La chica tiene 22 años, un marido y una hija pequeñita. La tía la llevó al Instituto Nacional de Enfermedades Respiratorias, donde la atendieron muy bien y le hicieron varios estudios más. Del INER la mandaron a La Raza, porque lo que tenía no se lo podían tratar ahí: aloja un tumor del tamaño de un rollo de papel higiénico en medio de los senos, en el esternón, que le oprime los pulmones. Un mes más y usted hubiera llegado completamente invadida de cáncer, le dijo el doctor. Y sonríe de vez en cuando mientras sigue el relato. Que confía en Dios, que le dé fuerza, que su niña, que lleva 8 de 12 quimioterapias, que cada vez le inyectan 5 frascos con líquidos rojos y blancos de unos 15 centímetros de alto, que después siguen las radioterapias, y se acaricia la mano izquierda, donde le ponen el suero, porque le duele. Y se sonríe con las señoras.
Y me deja pensando en que ya debe ser un año de que la mamá de L murió llena por completo de cáncer. Primero, los senos, que le extirparon. Luego la quimioterapia que le provocaba vómitos, depresiones y terminó con su cabello. Y cuando creyeron que al fin había cedido, se golpea, se rompe la cadera y se dan cuenta de que está calada hasta los huesos. La última vez que la operaron, L tuvo que conseguir, por enésima vez, donadores de sangre. Esa mañana, mientras esperábamos mi turno en el hospital de urgencias, L me contó que su mamá estaba másomenos, que estaba sumamente hinchada por los químicos, que tenía la herida de la operación en el tórax y que L, con todo y lo terrible que es la sangre para ella, la limpiaba todos los días a punto del desmayo. Y su mamá llorando del dolor y L también. Y su mamá intenta abrazarla y los brazos hinchados no le dan, no puede ni rodearla. Y L se me suelta a llorar en medio de la sala de espera, y lloramos.
Su mamá era lo único que L tenía, creo que a su papá ni lo conoció. Y L estaba tan descansada en el sepelio, tan contenta de que su mamá estuviera ya tranquila, tan sola.
Y me deja pensando en el papá de Gil -que también es papá de Lu-, saliendo del crematorio con las cenizas de su hijo entre los brazos, abrazándolas tan orgulloso, con tanto amor, caminando firme en medio de la gente. Gil tenía un tumor del tamaño de una pelota de beisbol en su cabeza. La última operación que soportó fue la que le hicieron consciente, con el cerebro expuesto. Un amigo suyo entró a la sala de operaciones y por instrucciones del médico le hacía preguntas para verificar que respondía adecuadamente mientras le extraía porciones del tumor. Iba contestando bien hasta que le preguntaron dónde vivía y respondió "rojo". Ahí detuvieron la operación.
Meses después, justo en el cumpleaños de Lu, días antes de Navidad, lo internaron de emergencia. Esa noche llegué al hospital minutos después de que Gil presentara muerte cerebral. Lu, con toda su fortaleza, estaba feliz, dichosa de que su hermano hubiera descansado después de años.
Y me deja pensando en cómo solemos apuñalarnos la cabeza inventando sufrimientos y angustias cuando hay tantas llagas expuestas y reales alrededor.
c c |10:05 a.m.